Llevo muchos días sin escribir, y sin estar reunida con una de mis “pasiones”, la música. Hoy por ser hoy, sin ningún tipo de premeditación; me encontré con un compositor, de los que siempre escucho, según el estado de ánimo, “Frank Liszt“, alguien que tenía una sensibilidad y un talento digno de mencionar. Poco escuchado, y creo que poco reconocido, salvo por algún “compás” de sus celebres obras.
En este caso es la “Rapsodia Húngara, nº II“, una preciosidad y si no ya me lo diréis, cuando escuchéis, al piano al franco-canadiense “Marc-Andre Hamelin” alguien prodigioso, con una agilidad increíble, porque aunque parezca que es simple esta partitura, pareciera que uno viaja a Hungría, escuchándole; en un directo desde Japón.
Si este original es de quitarse el sombrero, quizás porque llevo una vida escuchando muchos solos de piano. Ahora viene la parte en casi todo el mundo la reconoce, como si fuera algo inventado anteayer. Por ejemplo, en esta versión que hizo el desaparecido pianista danés “Victor Borge” a “cuatro manos” y advierto que “algún pié”.. realmente para hacer “semejantes” hay que saber tocar el piano, y no de pasada
y tener un “gran sentido del humor”.. ¡Verlo para creerlo!, no en balde le conocían como el “Rey de los Payasos de Dinamarca”
Y prosigo, en la siguiente versión, tiene su aquel, ver a “Tom y Jerry” tocando o peleándose, mientras tocan la “Rapsodia Húngara“, personalmente siempre pensé “¡qué manera más divertida para que un niño o menos niño se meta dentro del mundo de la música clásica!”, sin “acartonamientos”, y sin “bolas de naftalina”. Música clásica seguirá siendo y existiendo, quizás opine así porque yo la escuché como un juego, y de secuela así quedó “memori@”. Eso si yo no me hago responsable, de agujetas, y demás “lesiones”, cada uno si puede que se ría, la “risoterapia” es una excelente terapia;
.. disfrutad con el “Maestro Tom“, y el “imposible de Jerry”
Solo pensar los años que tiene esta animación (años 40), de cuando no existía un ordenador para hacer las animaciones, que hacían dos maestros “Hanna” y “Barbera” (sin comentarios), porque el pianista que haría los movimientos, para dibujarle y hacer la animación, debió de terminar para irse de visita a la cama más próxima (digo yo)
Un abrazo, y solo es otra muestra, que de un compositor clásico “Liszt“, puede uno descubrir versiones serias, divertidas, y jocosas. ¿Mañana? es viernes, e insisto, si no escribo, es que ni yo puedo con la música, ni la música conmigo
(algún día se pasará espero)

















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