Ayer decía que siempre la música, formaba parte de mi vida, aunque no tenga una carrera de música; es indiferente, me declaré melómana de nacimiento, de hecho, rehecho; hoy aparece la música clásica que es el comienzo casi de “memori@”; no puedo negar lo evidente.
Lo evidente, es que me hicieron con música, nací con música, crecí con música, ahora la música es un hobbie y una manera de entender la vida. Hoy sorpresivamente encontré una pieza del compositor napolitano “Vittorio Monti, que al márgen de sus estudios de violín y composición en su Nápoles natal, fue famoso y creo que es famoso (yo no lo puedo saber, personalmente lo es), por haber compuesto estas “Czardas para violín y orquesta“, cuando se trasladó a París, como Director de “Lamoureux Orchestre“.
Por si alguien no sabe lo que es una “czarda“, es un baile tradicional húngaro, pero que se extendió entre otros países a, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Ucrania, Transilvania y Moravia.
Los intérpretes que son para quitarse el sombrero, es el violinista ruso “Maxim Vengerov (toca con un Stradivarius de 1727), acompañado por un conjunto internacional de bajos Bassiona Amorosa, internacional porque lo conforman, eslovacos, checos, rusos, bielorrusos, serbios, y alemanes ..
Como las presentaciones están hechas, solo resta que escuchéis, estas “Czardas“, en el violín de “Vengerov“, y la “Bassiona Amorosa”.. esta pieza está compuesta por un italiano, ¡no se puede tener más mezcla!
Después de escuchar esta maravilla, entenderéis el porque esta “Memoria” y “memori@” existe aunque insista no sea “música de profesión”, es que éstas “czardas“, las escuchaba con 2 años y ¿ahora? desde luego con algunos años más.
Nadie sabe lo que tardé en encontrar lo que buscaba, simplemente para recordar, de donde vengo (la música), y hacia donde voy (la música, comunicación, expresión ..) ..
Un abrazo, y ojalá os guste esta “danza popular húngara“, que fue popularizada por los “romaníes“, los gitanos húngaros.. ¡¡Esto es no tener fronteras.. lo demás cuentos de camino!!

















Es la mejor interpretación de esta czardas que también escuchaba a los 4 o 5 años en una vieja consola Telefunken y en discos Deustche Grammophon, de etiqueta amarilla…Hoy tengo casi 50 años y se me enchina la piel cuando la escucho la magistral ejecución de Vengerov, Patkoló y Bassiona Amorosa…No cabe duda, la música une a los pueblos mientras que la política, las balas y la guerra la dividen, degradan y lastiman…Larga vida a la música que es la fuerza del espíritu!!!!….Desde Coatzacoalcos, Veracruz México…JAIME